La gran alianza que nos puede llegar a debilitar

Ante el rapidísimo avance de las Nuevas Tecnologías y el afianzamiento de la conocida como “era digital”, la humanidad se ha visto obligada a modificar muchos de sus comportamientos para adaptarse a las demandas de un mundo en el que la inmediatez se ha convertido en uno de los elementos fundamentales para alcanzar el éxito.

Lamentablemente, y siempre desde mi punto de vista, algunas de estas herramientas que hemos creado pueden pasar de ser grandes aliadas a convertirse en grandes enemigas que nos debiliten y nos lleven a involucionar como especie; pues, para el ser humano, la superación de dificultades a través del esfuerzo y de la utilización del intelecto han sido fundamentales a lo largo de su historia filogenética.

Aunque parece que lo hayamos olvidado, si somos una de las especies animales con mayor Cociente de Encefalización (cociente entre el peso medio de nuestro encéfalo y el peso medio que cabría esperar por nuestro peso corporal) es, en gran medida, por haber sido capaces de afrontar una serie de retos como pueden ser la mejora en nuestras habilidades de caza para contrarrestar las habilidades de aquellas especies que nos sirvieron de alimento o el establecimiento de complejas interacciones sociales de lucha y cooperación.

Resulta fundamental, por tanto, que seamos capaces de utilizar con criterio algunas de las herramientas de Inteligencia Artificial que se están poniendo tan de moda en los últimos meses (Chat GPT, Jasper, Writesonic…); pues la tentación de perder nuestra “esencia creadora” y renunciar al desarrollo de habilidades a cambio de una mayor rapidez en la creación de contenido puede llevarnos a convertirnos en individuos incapaces de superar dificultades sin la ayuda de una máquina.

Cabe destacar que estas herramientas pueden resultar muy útiles de forma puntual y que el verdadero problema no radica en su uso, sino en la posibilidad de que nos convirtamos en sujetos perezosos e incapaces de mejorar en aquellas tareas que nos resulten más complicadas; lo que, lógicamente, obstaculizará nuestro desarrollo como personas y provocará una importante falta de autoconfianza cuando no dispongamos de esa Inteligencia Artificial que nos sirva de bastón.

Obviamente, la utilización de instrumentos que faciliten las tareas a realizar ha sido algo habitual en la historia de la humanidad, por lo que yo (Javier Alarcos) no pretendo demonizar ese avance tecnológico que puede resultar tan beneficioso; sino pedir a la sociedad una reflexión que nos lleve a ser conscientes de que bajo ningún concepto podemos permitirnos el lujo de perder la creatividad, el entusiasmo por mejorar o la capacidad de esfuerzo para conseguir nuestros objetivos.

Sabemos, como afirma Jesús Alcoba en su libro “Génesis”, que “la creatividad es una facultad que puede atrofiarse cuando no se cultiva”; pero lo que no sabe el lector es si el autor de este artículo está cultivando esa creatividad que tanto defiende o si, simplemente, ha dado instrucciones a un programa de Inteligencia Artificial para obtener un texto que ofrecer a sus lectores… ¿Te gustaría saberlo? ¡Te animo a que vuelvas al primer párrafo y vayas uniendo la primera letra de cada uno de los párrafos leídos para observar qué palabra obtienes!

Ahora que puedes imaginar la respuesta, habrá quien piense que un artículo así podría haber sido realizado, en mucho menos tiempo e incluso con mejor resultado, por la Inteeligencia Artificial (sí, con ese error ortográfico que la IA nunca habría permitido, en forma de doble «e», que debe servir para recordar que las personas cometemos errores); pero lo que nadie podrá negar es que cualquier persona estará realizando un importante entrenamiento que le permitirá desarrollar sus habilidades cada vez que escriba un artículo de opinión por sus propios medios, busque información para planificar un viaje o realice el esfuerzo de consultar diferentes fuentes para dar un mayor peso a sus escritos…

Y esta es, además, la única forma que tenemos de dejar nuestro propio legado en un mundo en el que comienzan a faltar ideas originales que realmente nos sorprendan o nos lleven a unos minutos de reflexión.

Algunas de las fuentes consultadas para realizar esta publicación han sido:

· Alcoba, J. (2019): Génesis: Por fin un libro sobre cómo tener ideas originales. Alienta Editorial.

· Del Abril Alonso, A; Ambrosio Flores, E.; De Blas Calleja, M.R.; Caminero Gómez, A.; García Lecumberri, C.; Higueras Matas, A. y De Pablo González, J.M. (2017): Fundamentos de Psicobiología. Sanz y Torres.

Javier Alarcos Olivares (@javieralarcos)

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