¿Realmente sabes motivar a tus empleados?

En la actualidad parece existir un gran consenso entre los profesionales de Recursos Humanos respecto al hecho de que la motivación de los empleados es un factor fundamental para garantizar el desempeño laboral; pero la complejidad de la psicología humana provoca que, en ocasiones, no resulte sencillo identificar elementos motivacionales que puedan servir para cualquier empleado y en todo tipo de situaciones.

Por ello, un autor como Pérez-López identificó tres tipos de motivo que impulsaban a las personas a actuar y cooperar con su organización.

– Motivos extrínsecos: Se trata de las recompensas que el empleado recibe (retribución, reconocimiento, jerarquía…).

– Motivos intrínsecos: Son satisfacciones inherentes a la realización de la actividad laboral (aprendizaje, desarrollo de nuevas competencias, seguridad en uno mismo, satisfacción por el trabajo bien hecho…).

– Motivos transcendentales: Se refiere a realidades personales externas al propio empleado pero que dependen de su desempeño (satisfacción de los clientes, calidad de vida proporcionada a los familiares, desarrollo profesional de los subordinados…).

Sin embargo, y como es lógico, cada persona se sentirá más impulsada por unos motivos que por otros; lo que hace que sea importante que, desde los departamentos de Recursos Humanos, se dedique tiempo a analizar qué clase de empleados forman las organizaciones.

En este sentido, dos autores como Frey y Osterloh diferenciaron cinco perfiles de empleado; si bien es cierto que estas categorías nunca se dan en estado puro y que pueden variar en función de una serie de factores personales y situacionales:

– Empleado orientado al dinero: Interesado en obtener la mayor cantidad económica posible a cambio de su esfuerzo.

– Empleado preocupado por su estatus: Preocupado por la imagen que proyecta, es un tipo de perfil muy competitivo que se compara continuamente y que se muestra celoso de los éxitos de los demás.

– Empleado fiel: Sus deseos personales se ajustan a los objetivos empresariales que ha asumido como propios, suele ser un tipo de trabajador que ha pasado muchos años en la misma organización y que se encuentra muy vinculado a la misma.

– Empleado centrado en los procedimientos: Siente la necesidad de actuar en base a procedimientos claramente establecidos, por lo que su principal preocupación radica en que la organización implante fórmulas de trabajo muy claras.

– Empleado independiente: Centrado en sus propias metas personales y profesionales.

De este modo parece evidente que, desde el área de Recursos Humanos y basándose en la Psicología, las organizaciones deben ser capaces de comprender cuáles son las motivaciones de sus diferentes tipos de empleado para, de este modo, conseguir que sientan el impulso necesario para alcanzar un desempeño laboral óptimo.

Javier Alarcos Olivares (@jalarcoso)

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